Un cuento de José Enrique Rodó, "Sueño de noche buena", me maravilló y me hizo dar cuenta que debemos desarrollar día a día nuestro gusto por los sentimientos sublimes que engrandezcan nuestro espíritu y nos impulse a buscar nuevas formas de llegar a ser "seres humanos."
Les transcribo un fragmento del libro de Pérez Guerrero: " Como una planta es el hombre. Necesita sabia para nutrirse y elevar su tronco; necesita, igualmente aire, luz y calor para colorear su ramaje y elaborar a flor que se ahrá sabroso fruto. Flor y fruto en nosotros son la belleza y la bondad y no podemos perderlas al sacrificar las enseñanzas de la moral, a los dictados de nuestro cuerpo... adquiramos esa preciosa cualidad de delicadeza moral que nos llevará a gozar de todo aquello que es hermoso, verdadero o excelso..."
Existe también en Paraguay, un pueblo con el nombre de este poeta escritor, en la provincia de Soriano. Miren esto, definitivamente grandioso.